• :: Cinta Blanca ::

    Posted on February 14, 2013 by in Wellness

    karate-do (“el camino de la mano vacía”)

    Karate ni senti nashi.

    En el Karate no  hay primer ataque, no existe el ataque mal intencionado,

    sólo existe: la defensa personal.

    Recientemente he escuchado en algunas disciplinas orientales, que debe “ganarse” la cinta blanca. Acá mi historia.

    Eran poco antes de las ocho de la noche y estaba por entrar a mi primera clase. Me recibió un profesor cinta negra mostrándome el dojo. Sentí avivada la curiosidad por conocer este deporte y el tipo de ejercicios que en él se practican. A simple vista no observé pesas, barras, bicicletas o algún tipo de aparato cardiovascular; aunque después de pensarlo bien caí en cuenta que siendo un deporte de contacto, nuestro cuerpo hace las veces de estos aparatos. Debo mencionar el gran error que fue pensar al Karate como solo un deporte.

    Me quedo a ver los últimos minutos de la clase del horario anterior al mío, que está por terminar. Me llama la atención el orden en las formaciones, los uniformes, pero sobretodo el color de las cintas. Escucho que el color de la cinta no importa. Incierto me pregunto en silencio: si no importa, ¿Por qué se forman en orden de los colores?, ¿Por qué dicen que un cinta negra es la cúspide de este u otros artes marciales?

    Ese día entendería el color blanco. De acuerdo con el sistema regente del Karate, se empieza con la cinta blanca, con el paso del tiempo y algún tipo de examen o evaluación se cambia hasta llegar a la negra.

    Los ocho en punto del reloj, es mi turno. La clase empezó con un saludo: una reverencia y algunas palabras en japonés que solo tartamudeé. Una vez tratando de ejecutar las complejas patadas, una compañera irrumpió el ritmo de la clase con una pregunta  ¿Cuántas cintas son? A lo que alguien más le respondió: son siete, y sin pausa esa misma persona se las enlistó: blanca, amarilla, naranja, verde, azul, café y negra. En ella se dibuja una expresión de notoria desmotivación, la cual comprendí al mirar que portaba cinta blanca, al parecer, desde hace varios meses. La clase se reanudó,  y poco tiempo después se le acercó un alumno de nivel más avanzado y le susurró:

    “… incluso el sensei, que es cinta negra séptimo Dan, alguna vez fue cinta blanca, con las mismas o peores limitaciones y problemas de los que tienes ahora…”

    El sensei alcanzó a escuchar y asintió con la cabeza dándole la razón a su bien educado pupilo. En ese momento entreveo, en mi imaginación, los recuerdos de los “inicios” del maestro, su primer clase de karate y cuando adoptó la cinta blanca. Esta simple oración me reveló que el mejor karateca, el profesor de profesores, fue un simple joven sin grado, ni noción, o aprendices, justo como lo estoy en este momento; fue la epifanía que me iluminó diciendo: todos tenemos un comienzo.

    No importa mi nivel de ignorancia en cualquier tema, actividad y/o contexto lo importante es ponerse esa “cinta blanca” y trabajarla con constancia y disciplina que nos llevará a ser “cinta negra” e incluso más lejos. Cualquier aspecto de nuestra vida puede ser, siempre, mejorado.

    ¿Cuántas veces has renunciado a algo por creer que es inalcanzable?

    La clase terminó igualmente con una reverencia, pero el camino de mejorar apenas comienza y me siento distinguido de portar esta cinta blanca, que me deja como labor portar otras cintas blancas en varios aspectos personales.

    Cuando se decide iniciar algo desconocido, en necesario aceptar que se es ignorante ante otro. Ser humilde.

    Sensei: Profesor de profesores,

    Dan: grados en la cinta negra.

    Dojo: lugar de entrenamiento.

     Karate-Do

    Agnosis.Me para ser un, cinta negra.

One Response so far.

  1. Ross says:

    Buen artículo! Me parece que los cimientos lo son todo para comenzar a construir la experiencia. Sin fundamentos no hay razón. Saludos